Hace ya casi un año que Lily Perozo inició con esta aventura que la ha llevado a las alturas, decir que puede ser la escritora novel más famosa del momento es sólo un halago más, la autora se ha ganado con su carisma, humildad y buen corazón a miles de lectoras que considera sus amigas y cómplices, las Sras. Garnett son un grandioso equipo de apoyo para la autora cuyo nombre y obra lidera la mayor parte de las redes sociales. Hace unos días publicó de manera gratuita la segunda edición de su primer libro "Dulces Mentiras Amargas Verdades" y en unos cuantos más se sabrá la tercera parte de esta historia cuyo desenlace tiene de cabeza a sus lectoras, amigas y colegas. Ya pronto se conocerá las "Decisiones" y sabremos más de los bellos chicos Garnett, de sus protagonistas y de los demás personajes, por lo pronto a disfrutar de esta segunda edición del primer libro y aquí les dejo un poquito para recordar.
"Rachell dejó que sus dedos volaran a través del torso de Samuel, cayendo como gotas inconstantes que lo electrificaban, hasta detenerse en el elástico de sus pantalones deportivos. Con movimientos sinuosos introdujo su mano hasta traspasar la barrera de su ropa interior, la tensión de la tela sobre su mano la empujó justo a donde quería llegar. Ahí estaba, duro, grande, poderoso y cálido, tal como lo había imaginado incontables veces.
—No sólo vas a cogerme Samuel, yo voy a cogerte a ti —respiró contra sus labios—. Este asunto es de dos, yo jamás me mantengo pasiva… En nada.
—¿Vas a cogerme entonces, Rachell? —murmuró Samuel con el pene palpitando desesperado bajo su dulce agarre—. Repítelo,
Rachell… ¿Vas a cogerme? —le exigió en un siseo demandante y arrogante, llevando sus manos salvajes hasta detenerse y apretar el redondeado trasero que le estaba haciendo perder la cordura.
—Sí, Samuel, ya te lo dije… —aseveró mordiéndole los labios—.
Voy a cogerte, voy a tocarte, voy a morderte, y hacerte justamente lo que se me dé la gana, a cambio señor fiscal, podrás hacerme exactamente lo mismo.
Un gemido gutural subió desde el pecho de Samuel hasta reverberar en la habitación entera.
—Quiero ver eso Rachell, quiero ver cómo me haces justamente lo que se te antoje… yo tomaré todo lo que me has ofrecido y más, soy ambicioso Rachell, siempre quiero más, y cuando se trata de ti, lo quiero todo… esta noche quiero tu cuerpo, entero, todo para mí.
Rachell enredó sus dedos en los cabellos de Samuel y haló con fuerza hasta que sus ojos se encontraron inundándola de fuego.
—Muéstrame —le ordenó con la voz caliente y exigente.
Sin desprender sus ojos de ella, Samuel descendió con sus manos aventureras, sobrepasando la bonita curva de sus nalgas, cavando entre sus piernas. Sus bocas se abrieron al tiempo en una exclamación
muda y tensa cuando sus dedos se empaparon de ella. Rodó entre sus pliegues resbaladizos y tibios, sintiendo como su erección se alimentaba directamente de la humedad entre las piernas de Rachell.
—Esto supera por mucho mis fantasías —gruñó Samuel antes de introducir lentamente sus dedos anular y medio en ella—. Sí… —gimió—. Definitivamente eres mejor que el más caliente de mis
sueños.
Despacio, entró y salió de ella, regodeándose en el riquísimo triunfo de enloquecerla con sus dedos. Se sentía suave, líquida y tibia, se sentía perfecta. Mientras tanto, los delicados dedos de Rachell
aferraban posesivos al pene de Samuel, que se hacía más y más duro con el paso de los segundos. La tersa piel de su glande se había tensado creando duros surcos y relieves, su boca se hizo agua y quiso
pasar por allí su lengua, una y otra vez."
jueves, 15 de mayo de 2014
viernes, 28 de marzo de 2014
Entrégate de Mariel Ruggieri
Titulo: Entrégate
Autor: Mariel Ruggieri
Editorial: Esencia (Planeta)
Género: Romántico/Erótico
Sinopsis:
"A sus veintiséis años, Maribel Baldini debe
hacer frente a una serie de desafortunados acontecimientos que la
obligarán a rehacer su vida. Mientras tanto, el carismático y
seductor abogado Franco Ferrero irrumpe en su vida y la marca para
siempre. La atracción entre ellos es innegable y ambos se desean,
pero Maribel tiene miedo de que vuelvan a destrozarle el
corazón. Una mujer odiosa, un ex marido problemático, una niña
encantadora y una serie de increíbles coincidencias serán claves en
esta intensa y apasionante historia de amor. Maribel conocerá los
efectos devastadores del deseo, y este cobrará un nuevo sentido para
ella. Entregada a la pasión sin límites, Franco será sin duda el dueño
de su placer."
Aclaro que no se trata de una reseña, sino de una opinión, además estrenando teclado nuevo no pude evitar la tentación de escribir sintiendo mis dedos en algodón pero como estoy un poco indispuesta de salud, voy al grano.
Recién publicado en Enero de la mano de editorial
Planeta, con aproximadamente 300 páginas y de género erótico “Entrégate” dice
ser una especie de autobiografía que fue lo que llamó mi atención.
Entre mis contactos de fb he oído
hablar de la escritora uruguaya de la que sólo conozco su nombre Mariel
Ruggieri, la autora del libro. Como escritora que soy o lo intento ser —y con
un tiempo medido— agendo y distribuyo mi lectura con tiempo y para determinados
libros, si me llama la atención —y lo consigo— hago tiempo para comenzar y terminar
de leerlo, sino no lo hago. No había leído nada de ella hasta que a través de
esta editorial publicó y comenzó a publicitar su más reciente novela llamada “Entrégate”
comencé a leerla con calma días atrás y debido a una pequeña incapacidad en
donde tenía un poco de tiempo —obviando que no tenía que estar mucho tiempo
sentada frente al monitor— pero por alguna razón me llamó la atención, no por
su género erótico, —de eso hay demasiado con lo mismo— sino de algo en
particular, leí que es “autobiográfica o casi autobiográfica” ¿Ficticia o real? lo que llamó mi atención y me
picó la curiosidad es lo de “autobiográfica” ya que yo tengo dos obras inéditas
así y pienso mucho para publicarlas, si es así ¿Qué valor la impulsó a hacer
eso? Me pregunté, sé que no es la primera ni la última escritora que lo hará,
pero habiendo situaciones de carácter íntimo y personal es algo más delicado y
al menos yo necesito valor para hacerlo.
Cuando comencé la lectura noté su lenguaje sencillo
como buena latina, pero también hay palabras españolas que a mí me confundieron (supongo que será por la editorial)
—Terminad
con esta pelea de gallos ahora mismo —dice con voz fría.
—Quiero
saber por qué discutíais. Y no lo neguéis…
En fin, cosas en común como: su “maridito” el papá pedófilo, la odiosa jefa, su
despido, su accidente, el ser hija única, los problemas familiares y todo eso
que parece juntarse en un solo día para amargarte más la existencia y cosas que
no podían ser peor que el aguacero que ella misma menciona, me fue atrapando más
¿Por qué? Sentía que me estaba describiendo a mí y eso me paró los pelos;
“Entonces,
¿por qué me siento tan mal, tan despreciada?
No
encajo en ningún sitio. No hay un lugar en el mundo para mí.”
“De
pronto todo empieza a verse más claro. Es como si las piezas de un rompecabezas
encajaran, y se me hace evidente qué es lo que tengo que hacer a medida que voy
avanzando.
Necesito
abrir mi cabeza y que salga toda la mierda que vengo cargando desde hace años.
Sé que sólo así podré, algún día, abrir también mi corazón y ser feliz.”
—Tienes
que hacer desaparecer esa inercia. Has dejado que pisoteen a la verdadera
Maribel durante mucho tiempo... ¿Por qué no le permites salir?
Y con el “ojos azules” puedo
decir que así como ella se sintió yo también, sin palabras ni más ni menos:
"En
ese momento se abre la puerta y, a través del espejo, mis ojos se encuentran
con otros, enormes y azules, por un eterno segundo. Sí, un segundo que parece
transcurrir a cámara lenta, como en las películas. Abro la boca sin querer y,
aunque me doy cuenta de que estoy quedando como una tonta, no puedo dejar de
hacerlo. En mi vida he visto un rostro igual.
Su
simetría es perfecta. Su color es perfecto. Y si sonriera lo sería aún más.”
“Lo
estoy radiografiando, maldita sea. Y, sin poder evitarlo, cierro los ojos y
aspiro el aroma que emana de su cuerpo... De pronto me siento mareada.
«Embriagada de deseo», como dicen en las novelas. Tengo que irme ya y pedir
hora con un psiquiatra, porque realmente estoy loca de atar.”
“Cierro
los ojos y lo imagino detrás de mí. Inspiro hondo cuando siento que se acerca y
me deleito ante la expectativa de cuál será el próximo paso. ¿Me volveré en sus
brazos y me comerá la boca como fantaseé anoche, justo antes de dormirme? ¿O
sólo me
tenderá
un pañuelo blanco para que me seque las lágrimas? ¿A quién tendré hoy? ¿Al
caballero o a la fiera?”
“Bienvenido
a mis fantasías, hermoso. Y bienvenida la lujuria a mi tranquila existencia,
porque nunca me he sentido tan viva...”
“Jamás
me pasa algo así. O no me pasaba hasta que la fiera de ojos azules me atrapó
con su mirada y despertó la lujuria que se encontraba dormida dentro de mí. Me
desconozco. Y no estoy segura de que me guste esta nueva Maribel, desinhibida y
anhelante. Tengo la sensación de que me llevará por un camino del que no sé si
habrá retorno.
Toso
con disimulo y él vuelve su mirada y sonríe. Y para mí sale el sol...
¡Cómo
me gusta este hombre, por Dios!
¿Se
dará cuenta de cuán afectada me siento con sólo mirarlo?
Haciendo a un lado al “ojos
azules” (porque yo sólo tengo a uno en la cabeza y no quiero distraerme) me
pregunto qué tan real y qué tan ficticio es este libro, ¿50% / 50%? ¿casualidades, destino? su entrevista de trabajo como tutora la llevó a conocer al hombre de
su vida, resultando el papá de la niña y al mismo tiempo el abogado que le
habían recomendado; “ojos azules – papá – abogado” Si esto es ficticio es parte
de la trama y si es real pues… que suerte.
Ficticio o no es una lectura
agradable, las escenas eróticas están tan bien que me gustaron, (habiendo primero una tensión
sexual que es lo que me gusta para empezar) pero más allá de eso hay algo más
importante que el sexo; el amor, a medida que leía y las cosas se iban poniendo
más tensas me di cuenta porqué del título “Entrégate” no sólo se trata de un
reconocido tema de mi Luismi (al que también incluyo en mis escritos) sino de
algo más intenso, el verdadero amor te hace entregarte más en alma que en
cuerpo, más el corazón que la cabeza, el amar sin medida, por encima de todo y
dar la vida sin pensarlo por esa persona amada, el cuidado, la ternura, la
devoción, la dedicación, el tiempo de calidad, gestos tan pequeños como; velar
el sueño, dar la medicina, amar lo que esa persona ama, la complicidad de ambos
hasta en lo más mínimo eso es entregarse, eso dar con gusto lo que podemos y
queremos a la persona amada. Eso entendí con este libro “Entrégate” no es sólo
el sexo al derecho o al revés, entregarse a la persona que se ama va mucho más
allá e implica muchas cosas; arriesgarse y ganar o arriesgarse y perder, es el
mismo amor nacido de la nada lo que hace a una persona entregarse en cuerpo y
alma sin esperar nada a cambio, el verdadero amor es entregarse.
Una lectura recomendada, es lo primero que leo de esta autora y me ha dado una sensación muy grata,
“Entrégate” va mucho más allá del título o de la portada, más que su
complemento erótico, me parece un ejemplo del verdadero amor entre dos almas heridas
pero destinadas a estar juntas y descubrir tomados de la mano el camino del
verdadero placer de amar.
“Un
camino misterioso e incierto. ¿Habrá un hombre apuesto, de increíble mirada
azul y un magnetismo sexual inexorable en mi destino? ¿O el futuro tiene más
soledad reservada para mí?”
***
—Franco... por favor... te
necesito.
Él se detiene y tironea de mi
cabello para obligarme a mirarlo a los ojos.
—¿Qué quieres de mí, Maribel?
—Todo. Lo quiero todo de ti...
—susurro con una voz que no parece la mía.
Por un segundo titubea... Parece
querer asimilar lo que acabo de decirle.
—Aquí me tienes. Disfrútame —me
ordena, mientras empuja hacia adentro y hacia arriba con tal fuerza que me hace
gritar.
—¡Ay! —exclamo, intentando
retraerme, pero es inútil. No hay salida.
No sé de qué me estoy quejando;
yo lo he pedido, yo lo he buscado.
Me acomodo un poco y comienzo a
hacer exactamente lo que me ha dicho: disfrutarlo. Franco me eleva con su pene
y yo coloco ambas piernas en torno a su cintura. Le echo los brazos al cuello,
y como estoy veinte centímetros por encima de él, bajo la cabeza y entrelazo mi
lengua con la suya. Más juntos, más unidos, imposible.
"Entrégate" de Mariel Ruggieri
viernes, 21 de marzo de 2014
Fragmento de "El Principe de Bórdovar 2" Saga "Ocaso y Amanecer"
—Ven, es
necesario que te muestre algo, quiero ser totalmente honesto contigo.
Buscó en un pequeño alhajero que estaba en la gaveta de una mesa
pequeña, una llave antigua y abrió uno de los baúles, su contenido me
estremeció;
—Sé que
conoces los libros y como te dije, no terminé de leerlos, pero no es esto lo
que quiero mostrarte.
Reconocí los libros de Sade y comencé a ponerme nerviosa, sólo
esperaba que Loui no llegara al extremo. Debajo de los libros había una caja de
cartoncillo forrada de seda negra y cuando Loui la sacó, me mostró su
contenido;
—No sé
si los has visto así que no quiero que te vayas a asustar, los adquirí… por una
sugerencia y para ver si… me servían.
—Son
revistas Play…
—No. —Se
apresuró a decir—. Tranquila, mira con detenimiento.
Nos sentamos en la alfombra y obedecí curiosa, a simple vista
parecían panfletos, dibujos satíricos con escenas cotidianas del siglo XVIII
hechos a mano pero… ¿Eróticos? Eran muy, muy eróticos, tanto que sentí cómo
inconscientemente la temperatura comenzaba a elevarse en mí, al mismo tiempo
que algunas me parecían grotescas. Intenté observar sin que Loui me notara
extraña, pero era obvia y aunque fruncía el ceño en algunas escenas que no
entendía, otras eran muy claras, más que claras;
—¿Buscabas
encontrar placer con esto? —Pregunté después de un momento.
—Los
adquirí en Francia después de unas conferencias sobre educación sexual y
erotismo, intentaba encontrar una respuesta a mi problema y aunque las imágenes
que nos mostraron eran a través de un proyector en una gran pantalla, también
nos orientaron a cómo se podían tener acceso a ellas si se deseaba tener una
colección privada, en mi caso yo preferí replicas de originales. Son basadas en
el siglo XVIII pero son copias hechas en la mitad del siglo XIX.
—¡Igual
son una antigüedad! —No podía creer que esos panfletos eran
auténticos.
—Sí.
—Pero
según tú… —comencé de decir apenada—.
¿Tampoco esto?
—Las
compré para nada y han estado guardadas, pero no quise que casualmente algún
día las encontraras y pensaras que te había mentido, quise ser honesto y
mostrártelas.
Lo miré sonriendo y le di un sonado beso en la mejilla, me sentía
muy orgullosa de él. En mis clases de historia había visto algunas escenas así
pero no tan al extremo, los panfletos de Loui los superaban exageradamente,
eran muy explícitos. Parejas de amantes teniendo relaciones abiertamente y sin
pudor en algunos jardines, ella tocando el miembro erecto de él y él a su vez
tocándola a ella, otros dibujos eran peor, se miraba claramente el sexo oral y
en grupos, eso si me pareció grotesco. Otra escena, era de ella con sus pechos
y trasero expuestos apoyada en un piano con la piernas abiertas mientras él la
acariciaba y buscaba penetrarla, en otra, estaba una pareja en un sofá ella
también de piernas abiertas de espaldas a él y mientras ella tocaba la erección
de él masturbándolo, él hacía lo mismo con ella. Los dibujos no mostraban a las
parejas completamente desnudas pero sí sus partes íntimas, era una muestra de
lo que fueron los relatos eróticos en el siglo XVIII pero en lo personal me
excitaron y teniendo a Loui tan cerca, hablándome en su perfecto francés para
traducirme algunas cosas, quise recrear algunas de las benditas escenas. Su
acento me hacía tragar en seco y saborearme;
—No los
necesité antes y menos ahora —dijo sacándome de mis
pecaminosos pensamientos y rompiendo uno de ellos.
—¡¿Qué
haces?! —Pregunté sorprendida.
—Voy a
deshacerme de ellos —contestó mirándome desconcertado.
—¡No!
—Insistí.
Loui me miró sin poder creerlo;
—¿Por qué
no?
—¿Y lo
preguntas? Son una antigüedad.
—¿Y?
—¿Cómo
que y? No los rompas, si quieres véndelos, dónalos o lo que sea, pero no los
rompas.
Me miró muy sonriente levantando una ceja;
—¿Te
gustan?
—No se
trata de eso —contesté disimulando—. Como sea son antigüedades y valen mucho, no sólo económicamente sino
por lo que son.
—¿Segura?
—Insistió
acercándose a mí y haciendo que me acostara en la alfombra.
—Piensa lo que quieras
—conteste evitando el nerviosismo—. Está
bien, si te apetece rómpelos, no me importa.
—Eres
especialista en arte… —continuó mientras sutilmente se colocaba
encima de mí y comenzaba a levantar mi pierna sintiendo las medias que lo
volvían loco—. Y como buena profesional,
eres conocedora y te duele que algo le pase a una antigüedad, en este caso, a
algo tan simple como lo son estos papeles.
“Al
menos rompió la escena de la orgía” —pensé aliviada.
—Por lo
menos rompiste la escena de una orgía, no se perdió gran cosa —dije
mostrándome desinteresada. Él sonrió.
—Tienes
razón, soy un niño malo y no me gusta compartir lo mío.
—Igual
yo, soy muy egoísta y lo mío es mío y de nadie más.
Me besó con fuerza, su lengua jugaba con la mía y su pulgar ya
acariciaba en círculos mi monte Venus a través del panty;
—Loui,
¿Qué haces? —Pregunté ante la sacudida que me provocó.
—Cumpliendo
otra fantasía. Desde que te conocí, quise hacerte el amor aquí.
Sabía que me iba a decir eso y la idea me gustó, pero como ya me
sentía extremadamente excitada quise hacerlo a mi manera;
—¿De
verdad?
—Aja… —musitó
mientras besaba mi cuello.
—En ese
caso lo haremos a mi manera —le dije sujetándolo y llevándolo a uno de sus
muebles antiguos. Lo senté en un sofá, íbamos a recrear una de las escenas.
—Amor
mío, ¿Qué haces? —Preguntó encontrando la respiración.
—Vamos a
jugar —contesté mientras me hincaba en medio de sus piernas y comenzaba a
liberar su erección ante su mirada de desconcierto—. Madame Waldemberg quiere que su precioso y perfecto amante la haga
vibrar y la lleve al límite del cielo.
Su mirada deseosa se oscureció de nuevo en señal de complacencia y
mientras yo comenzaba a saborearme, él se inclinó a mí para buscar mi boca y a
la vez abrazarme y abrir el cierre de mi vestido;
—Mon
amour, mon grand
amour —susurró cálidamente en mi oído a la vez que
acariciaba y besaba la piel de mis hombros. Sentí derretirme ante él—. Prometo llevarte más allá de eso, hasta el
infinito, el universo es sólo nuestro.
—¿Comenzamos?
—dije
mientras deseosa lo reclinaba de nuevo en el sofá e introducía en mi boca el
objeto de mi deseo.
viernes, 31 de enero de 2014
Arte, Pasión y Seducción (APS) Minerva de Itxa Bustillo.
*****
R
|
ick había llegado a su habitación y después de pedir que subieran su
almuerzo se dejó caer en la cama, se aflojó la corbata y exhaló, sabía que su
tiempo se acababa y si no conseguía convencer a Minerva no tenía más opción que
regresar a Chicago con noticias negativas, la editorial no iba a proceder a
publicar sin los cambios del libro y sin la firma de su autora. Antes de
encender su portátil y revisar sus pendientes se quedó pensativo por un
momento, miró la lámpara del techo y comenzaba a preguntarse quien era el
prometido de Minerva, cómo era ese tal Leonardo ya que le extrañó no ver
fotografías de él ni de ellos juntos, quién era ese tal Abelardo al que Minerva
tuvo que mentirle intentando esconder sus nervios, quién era en realidad
Minerva y qué tan importante era para que unas simples fotografías pusieran su
trabajo pendiendo de un hilo. Pensar en ella comenzaba a hipnotizarlo, cerró
los ojos, respiró lentamente como si pudiera oler su perfume, su pecho se llenó
de aire y lo soltó lentamente, imaginó ese acercamiento que tanto deseaba, la
imaginó sintiendo sus brazos alrededor de él y él rodeándola por su cintura.
Rick se imaginó a Minerva encima de él sintiendo como ella hacía presión con la
rodilla entre sus testículos y obviamente su amigo comenzó a saludar de nuevo,
imaginó sentir su mano tocándolo y arrancarle jadeos, Rick deseaba sentir los
labios de Minerva besando los suyos a la vez que él posaba su mano en ese
trasero que deseaba apretar, deseaba meter su mano entre la falda y subir hasta
llegar a tocar ese panty que se deleitaba en imaginar. Deseaba que sus dedos
jugaran en esa intimidad, su imaginación lo estaba llevando más allá, era capaz
de sentir la lubricación y el efecto de la excitación en ella, podía escuchar
su voz pidiéndole más, gimiendo, jadeando, rogando que la hiciera suya, podía
sentir sus dedos introducidos en su vagina y el calor ardiente y palpitante de
ese sexo que esperaba con ansias ser penetrado. No podía negarlo, la deseaba y
mucho, se había cerrado a sí mismo y creyó haber superado el efecto de una
mujer en él, pero al conocer a Minerva se dio cuenta que no era así o al menos,
hacía mucho que no había deseado estar con una de una manera apasionada como
Minerva lo hacía desear. Imaginó verla gemir sintiendo sus dedos dentro de
ella, se imaginó liberar uno de esos pechos que deseaba apretar, succionar,
lamer, se imaginó ese pezón dentro de su boca y a Minerva exigiéndole más. La
imaginó girándola hacia el colchón, subirle la falda, quitarle el panty y beber
toda su excitación, ansiaba con locura besar, lamer y saborear esos labios
íntimos que debían de saber a gloria, imaginaba arrancarle esa blusa de botones
y liberar sus pechos para perderse en ellos, la imaginaba arquearse debajo de
él, imaginó penetrarla sin contemplaciones e impulsarse fuertemente para
hacerla gozar de sus embistes. La sensación que podía percibir era
deliciosamente placentera para él, la llenaba toda, era exquisita, se impulsó
más rápidamente hincándose y llevándose con él las caderas de Minerva que sujetó
con fuerza, disfrutaba mirarla abierta, dispuesta y gozando como él, se movía
con rapidez buscando el alivio de ambos, lo necesitaba, podía sentir plenamente
ese roce de su miembro que había conquistado y reclamado para sí la vagina de
Minerva, se sentía su dueño, la sentía suya, la deseaba toda, su sed no se
saciaba, quería más, la quería a ella. Se inclinó de nuevo sujetando las
muñecas de Minerva y tomando él todo el control, mordió sus pechos, besó sus
labios, metió su lengua hasta la garganta de la chica y sintió como ella ahogó
su gemido en su boca, imaginando a Minerva llegar al clímax y tensándose debajo
de él, hizo que también se liberara, sintió terminar dentro de ella, un
placentero orgasmo lo envolvió, sintió que llegaron juntos. El sonido del toque
de la puerta lo hizo volver a la realidad de golpe y abriendo los ojos,
desorientado, se levantó de la cama y se sintió extraño;
—¿Quién? —preguntó molesto antes de abrir, odiaba que
lo habían interrumpido.
—Servicio a la habitación para el señor Rick Brighton
—contestó la voz de otro hombre detrás de la puerta.
Rick abrió y el encargado entró con el carrito del
almuerzo, lo colocó junto a una mesa redonda de madera y procedió a preparar
todo para servir;
—No es necesario yo lo haré —le dijo Rick a la vez que
le daba la propina y le hacía la señal de salir.
Cuando se quedó solo, se reclinó en la puerta y exhaló
aliviado, negó con la cabeza y le lanzó una mirada a su amigo que había
eyaculado;
—“Es el
colmo, ya sólo me falta que yo también escriba un libro erótico, no sabía que
era tan bueno imaginando y teniendo fantasías” —se dijo resignado entrando de nuevo al baño para darse una ducha fría
y bajarse la excitación.
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